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El pensamiento gerencial en el contexto emergente.

  • Foto del escritor: jmcejaflores
    jmcejaflores
  • 31 oct 2025
  • 6 Min. de lectura

El desarrollo de la Administración se ha fundamentado en una evolución asociada a los modos de producción, modas y estilos gerenciales adoptados en el tiempo, los cuales se han ido transfigurando, conformando la marca histórica que consolida esquemas de pensamiento que buscan resolver, explicar o difundir, maneras de hacer, procedimientos y estrategias que permiten dar respuestas a la dinámica organizacional; denotando así los rasgos de la administración y estilos gerenciales de cada época.


El gerente del siglo XXI se desempeña en una realidad divergente, signada por una elevada complejidad devenida de la sociedad informacional y su concepción de la economía digital como parámetro de desarrollo social que ha traído consigo toda una revolución administrativa que pone en tela de juicio el sentido común gerencial y exige cambios en los modelos mentales preexistentes a fin de adecuarse a una racionalidad con causalidad circular que busca la maximización de la productividad basada en el conocimiento, con valores alrededor del hombre y lo social y una visión más humanista del trabajador.


Actualmente se considera al trabajador como un sujeto pensante, comunicativo, participante, creador, transformador de la realidad y ético, cuya dignidad y calidad de vida debería ser el norte de la nueva empresa, logrando su evolución interna como un ser humano con conocimiento y sabiduría; aspectos que se fortalecen como fuentes de poder en un mundo donde la riqueza es tasada en términos de la aplicación del conocimiento al trabajo y la Administración se traduce en aplicación del conocimiento a los procesos, herramientas y productos, a fin de ajustarlos a las nuevas realidades y generar nuevos conocimientos que propendan al logro de mayores niveles de productividad y rentabilidad de la organización.


La teoría Administrativa se ha fundamentado en una evolución asociada a los modos de producción, modas y estilos gerenciales adoptados en el tiempo, los cuales se han ido transfigurando, conformando la marca histórica que consolida esquemas de pensamiento que buscan resolver, explicar o difundir, maneras de hacer, procedimientos y estrategias que permiten dar respuestas a la dinámica organizacional; denotando así los rasgos de la administración y estilos gerenciales de cada época que remite a la etapa existencial, dirigida a percibir al ser interpretado, en este caso, el pensamiento gerencial.


Con este prisma se observa que, a partir de los quiebres coligados con las eras de producción, se puede puntualizar que la teoría administrativa se gesta en la era de la revolución industrial, asociada al Taylorismo y al Modernismo, cuando prevalece la gerencia racional científica y la concepción del hombre económico, sustentada en la era de la ingeniería pesada y eléctrica y por ende, el trabajo como factor de producción y el hombre como objeto del trabajo, un engranaje que podía ser reemplazado sin mayores costos ni demoras para el proceso productivo, congruente con una racionalidad que concibe al trabajador como objeto del trabajo y la capacidad de agregar valor como fuente de poder.


Desde 1910 a 1935 se busca el fortalecimiento de la estructura organizacional; de 1935 a 1955, la orientación es hacia el refuerzo y a la productividad y, de 1955 a 1970 la preocupación se centra en el diseño de sistemas (Hickman y Silva, 1992). En esta última etapa comienza a regir el sentido contingencial de la administración, "punto de vista según el cual la técnica administrativa que sirve mejor para alcanzar las metas de la organización, podía variar de acuerdo con la situaciones o circunstancias" (Stoner, Freeman y Gilbert, 1999: 50) que posiciona en una racionalidad situacional que determina las orientaciones y decisiones de la organización. Orientación adoptada como consecuencia del agotamiento del enfoque racional científico, el cual, aun cuando persiste en la actualidad, ameritaba un discurso que considerara el entorno y su influencia para lograr mejoras en la productividad por vías disímiles de las adoptadas hasta ese momento, esto es, una nueva racionalidad.


Según Hickman y Silva (1992), la época de la planificación estratégica, año de 1970, funge como transición hacia la gerencia cualitativa humanística cuando "el cambio acelerado, la competencia internacional por los mercados, la escasez de recursos energéticos y una necesidad constante de innovación, desembocaron en una serie de épocas dedicadas al arte de la gerencia". Ello ameritó un cambio de enfoque, orientado al planeamiento estratégico, la cultura organizacional y la innovación gerencial, sucesivamente, tal como se indica en el cuadro presentado a continuación, dando inicio a la reconsideración de la centralidad del hombre como sujeto del trabajo y poseedor del conocimiento, con capacidad de crear e innovar en aras de mayor productividad y rentabilidad organizacional, en un contexto policausal, divergente y por ende, cada vez más complejo.

De 1980–1985 impera la época centrada en la cultura; esta época nació de la necesidad del desempeño y ejecución superiores para lograr la excelencia. En este sentido, Shein, citado por Hickman y Silva (1992:72) establece que esa cultura corporativa responde al "compromiso con un propósito común, la aptitud para brindar un desempeño superior y la coherencia para transferir ese propósito común y esa aptitud a los demás", lo cual supone la maduración en el campo de las relaciones humanas. Enfoque relacionado con el de Stoner, et al. (1998), sobre el compromiso dinámico, denotando el sentido de "cambio, crecimiento y actividad constante". Centrándose en el recurso humano y la "adaptación, sin tardanza a las condiciones que cambian con el tiempo".


El lapso comprendido entre el año 1985 y fines de la década de los 90, coincide con el quiebre que revela los rasgos de la era de la información y comunicación, que Hickman y Silva (1992:74) caracterizan como la época de la innovación, donde "la creatividad era y es un elemento fundamental de las estrategias y de las culturas sólidas." En esta época se favorecen prácticas gerenciales tales como: Downsizing, Reestructuración, Empowerment, Benchmarking, ISO 9000, Reingeniería, Organizaciones de Alto Desempeño, Compañías Visionarias, Organizaciones que Aprenden, Organización sin Fronteras, Alianzas Estratégicas, Balanced Scorecard, Outsourcing, Valor Económico Agregado, Retroalimentación 360°, Sistemas Integrados (Armas y Malavé, 2000: 37).


A partir de los años 90, Hickman y Silva (1992) proponen la gerencia de la complejidad, la cual deriva en tres preceptos básicos relacionados con: 1) el sentido de atraer y unificar individuos con diversos puntos de vista hacia un objetivo común; 2) la libertad de acción, dentro de los límites de los principios unificadores; 3) la facultación a los individuos para trabajar responsable y eficazmente, logrando con esto la satisfacción genuina de las necesidades y deseos individuales que conduce a desempeños máximos –las cuales dependen de que existan relaciones sólidas entre cada individuo y todos los demás interesados. Para gerenciar estos postulados, los referidos autores plantean tres tipos de gerencia: de perspectiva, de poder y de pivote.


En el siguiente gráfico se muestra la evolución de la gerencia racional científica, hacia la gerencia cualitativa humanística, hasta llegar a la época de la complejidad, indicándose para cada una de ellas las orientaciones básicas.

En contraste con lo esbozado en la figura anterior, Picos (2003: 4), en su análisis del planteamiento de Llano, propone cinco notas para el contexto emergente, al cual designa postmodernidad: organizativo, relacional, motivacional, ético, cognoscitivo; éstos, abren una orientación distinta de la administración, de la empresa, del individuo y de las realidades en donde se desenvuelven, dando cuenta de una nueva racionalidad distinta a la imperante hasta ahora, razón por la cual la experiencia ya no es una guía útil para tomar decisiones.


Puede observarse que la realidad donde debe desempeñarse el gerente de los albores del siglo XXI es una realidad divergente, signada por una elevada complejidad devenida de la sociedad informacional y su concepción de la economía digital como parámetro de desarrollo social que ha traído consigo toda una revolución administrativa que pone en tela de juicio el sentido común gerencial y exige cambios en los modelos mentales preexistentes a fin de adecuarse a una racionalidad con causalidad circular que busca la maximización de la productividad basada en el conocimiento, con valores alrededor del hombre y lo social y una visión más humanista del trabajador.


Se está en presencia de una definición de sujeto que considera su carácter pensante, comunicativo, participante, creador, transformador de la realidad y ético, cuya dignidad y calidad de vida debería ser el norte de la nueva empresa, logrando su evolución interna como un ser humano con conocimiento y sabiduría; aspectos que se fortalecen como fuentes de poder en un mundo donde la riqueza es tasada en términos de la aplicación del conocimiento al trabajo y la Administración se traduce en aplicación del conocimiento a los procesos, herramientas y productos, a fin de ajustarlos a las nuevas realidades y generar nuevos conocimientos que propendan al logro de mayores niveles de productividad y rentabilidad de la organización.

 
 
 

12 comentarios


Cosain Valdez Armando
Cosain Valdez Armando
19 nov 2025

La Administración ha evolucionado a lo largo del tiempo en función de los distintos modelos de producción, tendencias y estilos directivos adoptados en cada época. Esta transformación constante ha dejado una huella histórica que reúne diferentes formas de pensamiento, todas orientadas a explicar, resolver y difundir métodos, procedimientos y estrategias que permitan responder a las necesidades cambiantes de las organizaciones. En este proceso se reflejan claramente las características administrativas y los estilos gerenciales propios de cada período.

El gerente del siglo XXI enfrenta un entorno complejo y diverso, influenciado por la sociedad de la información y por la economía digital, ahora considerada como un indicador clave del desarrollo social. Este escenario ha originado una revolución administrativa que cuestiona las prácticas…

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Snxxl .z
Snxxl .z
18 nov 2025

Vania felix- El texto presenta una visión interesante sobre la evolución del pensamiento gerencial y la administración en el contexto de la sociedad informacional y la economía digital. La idea de que la administración debe enfocarse en la aplicación del conocimiento y la creación de valor, más que en la simple productividad, es un enfoque valioso.

En mi opinión, el texto destaca la necesidad de un enfoque más humanista en la administración, que priorice la dignidad y la calidad de vida de los trabajadores, y que busque crear un entorno de trabajo que fomente la creatividad, la innovación y el crecimiento personal. Esto es especialmente relevante en la actualidad, donde la tecnología y la globalización están cambiando la forma en…


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Daniel Avilés
Daniel Avilés
18 nov 2025

El pensamiento gerencial ha cambiado muchísimo: pasó de ver al trabajador como una pieza reemplazable a entenderlo como el centro de la organización. Hoy las empresas ya no solo buscan eficiencia, sino adaptarse a un entorno complejo, digital y lleno de cambios. Por eso el gerente moderno debe pensar más humanamente, valorar el conocimiento y fomentar la creatividad, porque ahí es donde realmente nace la productividad en esta nueva era.

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Joseline Bernal
Joseline Bernal
18 nov 2025

El blog más que nada nos da a conocer en cómo ah cambiado alo largo del tiempo la administración ya que en la actualidad enfrenta un entorno complejo con innovación, adaptación y con este nuevo paradigma nos reconoce al trabajador como el sujeto pensante y ético

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Julissa Sanchez carrizoza
Julissa Sanchez carrizoza
18 nov 2025

La información destaca cómo el pensamiento gerencial ha evolucionado a lo largo del tiempo en respuesta a los cambios en los modos de producción, las tendencias administrativas y los desafíos organizacionales propios de cada época. Esta transformación constante ha dado forma a distintos enfoques y estilos de gestión que buscan explicar, mejorar y dirigir la dinámica interna de las empresas. En este sentido, la administración se presenta como una disciplina viva, marcada por procesos históricos que influyen directamente en la manera en que se conciben las estrategias, los procedimientos y la toma de decisiones.

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